Work the eyesafe way
 

Cuídate la vista mientras trabajas

La situación provocada por la pandemia hace que pasemos más tiempo —diez horas al día de media— delante de una pantalla. Por este motivo, cuatro de cada cinco personas sufren fatiga visual provocada por la sobreexposición a la luz azul dañina. Además de causar una posible pérdida de visión a largo plazo, este problema también puede disminuir la concentración y mermar la productividad. Las pantallas ThinkVision más recientes, diseñadas con la ayuda de oftalmólogos de renombre, cuentan con una certificación que garantiza la protección de la salud ocular de tus empleados, dondequiera que trabajen.

Intel-logo

 

Si algo caracteriza a la era digital es el tiempo que pasamos trabajando sentados delante de una pantalla. Esto es aún más evidente en el contexto actual, que ha acelerado la transición al trabajo en cualquier lugar.

Ahora, las reuniones suelen ser videollamadas e incluso hay muchas posibilidades de que las charlas durante el descanso del café tengan lugar a través de una pantalla en vez de cara a cara.

Por tanto, no es sorprendente que pasemos más tiempo que nunca mirando el móvil y el ordenador, ya sea portátil o de sobremesa. Los estudios indican que, de media, permanecemos delante de algún tipo de pantalla durante más de diez horas al día. Esto tiene un precio: aproximadamente el 80 % de la gente admite sufrir fatiga visual.

Es una experiencia que todos conocemos: una sensación de sequedad y aspereza en los ojos que nos hace darnos cuenta de que llevamos demasiado tiempo mirando la pantalla. Basta con frotarse los ojos, parpadear rápidamente y fijar la vista en otra parte, o eso nos parece a nosotros.

 

El coste de la fatiga visual

En realidad, las investigaciones demuestran que se están produciendo algunos efectos más importantes y potencialmente dañinos, y que la causa es la luz azul visible de alta energía (HEV) que normalmente emiten las pantallas.

La sobreexposición a la luz azul puede causar irritación ocular, problemas para dormir y visión borrosa, lo que, en última instancia, puede provocar dificultades para concentrarse, reducir la capacidad de atención y disminuir la productividad.

 

Luz solar con un matiz azul

No deberíamos pensar que toda la luz azul es mala. Una de las principales fuentes de luz azul es la luz solar y nadie sugiere que la eliminemos. Con moderación, la luz azul es buena: aumenta el estado de alerta y mejora la concentración y el estado de ánimo. Pero las investigaciones señalan que la sobreexposición puede ser dañina.

Las longitudes de onda azules parpadean más, lo que genera un brillo que dificulta la visualización. Esto provoca fatiga visual, dolores de cabeza y cansancio.

Además, el efecto es acumulativo. La luz azul es la longitud de onda más corta de la luz visible y se conoce como luz azul visible de alta energía (HEV BL, por sus siglas en inglés). Al ser de alta energía, penetra más profundamente en el ojo.

En consecuencia, la sobreexposición puede dañar las células fotorreceptoras que hay en la parte posterior del ojo y provocar una pérdida permanente de la visión.

El problema es especialmente preocupante en el caso de los dispositivos digitales —como móviles, portátiles y pantallas—, ya que nos sentamos cerca de ellos día tras día y durante horas. Y, como es lógico, cuanto más pequeña es la pantalla, más cerca nos sentamos.

 

Cómo aliviar los efectos nocivos de la luz azul

La solución es proteger el ojo de forma adecuada del efecto de la luz azul dañina.
Eso es justo lo que hacen las pantallas ThinkVision de Lenovo más recientes, que cuentan con la certificación Eyesafe® y, por lo tanto, están diseñadas para cumplir con los estándares del sector, establecidos por los mejores especialistas médicos, con objeto de ofrecer una tecnología segura para la vista. En particular, las pantallas inteligentes reducen la cantidad de luz azul dañina, puesto que la dispersan por el espectro de luz para reducir el impacto sobre el ojo.

 

Un color natural seguro para la vista

Como la tecnología segura para la vista está integrada en el hardware, todo sucede automáticamente. No se necesitan ajustes complicados ni largos procesos de calibración. De hecho, la reducción de la luz azul visible de alta energía se traduce en colores más naturales que los que se pueden lograr con una solución exclusivamente de software.

Ahora, los usuarios pueden disfrutar de una experiencia a todo color que, además, los protege frente a posibles efectos nocivos. De esta forma, serán más productivos y podrán trabajar de forma más eficiente.